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Raquel Sánchez se aleja de las responsabilidades de inversión e insta al gobierno a unirse a los proyectos.

Rachel Sánchez, consejera de Transportes para la Movilidad y la Agenda Urbana, ha instado a la gente a hacer la vista gorda ante las alarmantes conclusiones del informe de Hacienda, que demuestra que la inversión real en Cataluña el año pasado fue del 35% de lo presupuestado, mientras que fue del 187,3 % en Madrid. “No podemos construir una narrativa únicamente sobre la base de cifras frías”. Este gobierno ha puesto más dinero en Cataluña que ningún otro desde 2008. Debemos hacer un análisis proyecto por proyecto y evaluar la situación de cada uno bajo la administración actual”. En medio del olor a multitud y el estruendo de la polémica, la ministra hizo estas declaraciones en el Salón Internacional de la Logística (SIL). En el mismo escenario, Isidre Gavn, secretario de Territorio y Movilidad del Gobierno, ha tildado de “inadmisibles” los datos inoportunos de Hacienda, afirmando que “durante todos estos años han pasado gobiernos de varios colores, y esto no solo no cambia, pero se consolida y empeora”. La no implementación de las inversiones planificadas, según Gavn, “deja a las empresas, las infraestructuras y a los ciudadanos que las usan huyendo”, lo que requiere “una profunda reflexión”.

Sánchez ha lanzado pelotas con gracia y una sonrisa, pero la abrumadora evidencia apunta a la culpa de muchas personas y la vergüenza de todos. “Comparar autonomías únicamente a partir de cifras no refleja la realidad de cómo avanzan los proyectos, ni el compromiso y voluntad del Gobierno y de mi ministerio para trabajar con Cataluña”, ha dicho Sánchez.

Comisión con el Gobierno

Después de reconocer la responsabilidad solo a medias, Sánchez instó al gobierno a “sentarse dentro del marco del acuerdo presupuestario para acordar una comisión para supervisar los proyectos de infraestructura”. Estamos a la espera del nombramiento de representantes de ERC en esa comisión”. La evidencia reiteradamente denunciada por años de déficit de inversión empaña una situación de crecimiento económico y perspectivas de inversiones millonarias de fondos europeos en los próximos años, provocando resentimiento en el gobierno. La inadecuación de los datos de Hacienda contrasta con la relevancia actual de la inversión. Cierto, el trazado del Corredor Mediterráneo por la costa de Tarragona podría convertirse en el mayor disparate de la provincia, con la excusa de urgencias que no se han traducido en rapidez o alternativas lógicas a un recorrido que destruye el potencial turístico y desprecia los intereses de los vecinos en favor de la intereses corporativos.

Sin embargo, las críticas del Gobierno catalán al impacto de la falta de consenso interno sobre los retrasos en las inversiones son insuficientes para justificar la alarmante falta de inversiones financiadas por el Estado en Cataluña. El martes, Sánchez enfatizó la importancia de retomar las relaciones con el gobierno, diciendo: “Me gustaría un discurso tranquilo y firme, así como el establecimiento de reuniones técnicas para avanzar y desbloquear proyectos que se han estancado por falta de consenso en los municipios.” “Hemos licitado alrededor de un 160% más en Cataluña en el primer trimestre que en el mismo trimestre del año pasado”, prosigue en su discurso de cifras, datos y porcentajes. El pago de responsabilidades patrimoniales por carreteras en Madrid explica el incremento de la ejecución de Madrid el año pasado. Aislar estas figuras es atractivo, pero no representa la realidad”.

Rodalies y el contrato del programa

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Cuando se trata de inversiones en trenes, el gobierno parece dudar en otorgar a Renfe el contrato del programa Rodalies, a pesar de que es la empresa con más capacidad financiera para implementar las reformas necesarias. Renfe se habría gastado 112 millones de euros en trenes de alta capacidad si ya hubiera pactado el contrato con la Generalitat, según algunas estimaciones. El estancamiento de la competencia ha resultado en ninguna inversión. Es discutible quién tiene la culpa en esta situación.

“Muchas de las inversiones son complejas”, dice Sánchez, citando largos períodos de estudio y licitación como ejemplos. Los proyectos de infraestructura son difíciles y requieren mucho tiempo para planificarse, a diferencia de la fabricación de tornillos o lápices. Hemos estado reuniendo recursos desde 2008. No haremos ninguna promesa que no podamos cumplir”. De momento, los Presupuestos del Estado son más un proyecto que una promesa.

Oliver Barker

Nació en Bristol y se crió en Southampton. Tiene una licenciatura en Contabilidad y Economía y una maestría en Finanzas y Economía de la Universidad de Southampton. Tiene 34 años y vive en Midanbury, Southampton.

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