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Qatar promueve la investigación del genoma humano para evitar que los familiares se casen entre sí.

El anuncio en marzo pasado del último gran paso en el estudio del genoma humano, su identificación genética, impulsó el programa de investigación genética de Qatar, que se centra en diagnosticar y prevenir enfermedades hereditarias entre sus nuevos ciudadanos. El alto porcentaje de matrimonios entre primos o personas con lazos de sangre en el nasciturus, que instaura la tradición y bendice la religión, es la razón de este riesgo en el nasciturus.

En declaraciones a ‘The Economist’, el equipo del Qatar Genome Program vaticina que dentro de dos o tres años podrán diagnosticar no pocas, sino cientos de posibles enfermedades hereditarias para tratar de erradicarlas, basándose en el estudio del secuencia del genoma de una gran parte de los ciudadanos del emirato. La publicación del primer genoma humano completo el 31 de marzo ha acelerado el programa, que ha sido bautizado como “histórico”.

El número de genes que se encuentran en el genoma humano se ha estimado en alrededor de 30.000. Aproximadamente cinco o seis de estos genes son anormales, pero no causan problemas porque el otro gen en el par es normal cuando no hay una relación de sangre. Sin embargo, si una mujer y su esposo provienen de la misma familia, es más probable que tengan un hijo con un defecto de nacimiento porque comparten los mismos genes anormales. Como resultado, existe un riesgo de defectos congénitos tanto físicos como psicológicos cuando los familiares se casan.

Se cree que más de la mitad de los matrimonios en Qatar y Arabia Saudita, el principal rival político del país, son entre primos u otros parientes. La cifra está más cerca del 50% en los Emiratos Árabes Unidos. Como resultado, los tres están interesados ​​en gastar mucho dinero en programas genéticos para prevenir enfermedades hereditarias. Antes de casarse en Qatar, las parejas deben someterse a una prueba de mutación para una serie de enfermedades hereditarias, incluida la talasemia, un trastorno de la sangre. Si el riesgo es alto, la pareja no se casa o usa la fertilización in vitro con embriones no afectados, un procedimiento financiado por el estado (para los ciudadanos de Qatar, que representan menos del 20% de la población).

La preocupación de Qatar por la preservación impecable de su población árabe minoritaria (aproximadamente 300.000 ciudadanos en comparación con más de dos millones de trabajadores extranjeros, en su mayoría asiáticos) surge del deseo de preservar la cultura del matrimonio interfamiliar. La tradición es el factor más importante. Se mantienen estrechos lazos de parentesco y se preserva la propiedad a través de vínculos matrimoniales con parientes.

La ley islámica Sharia también requiere un trasfondo religioso. El matrimonio con un no musulmán está prohibido en el Islam. Y no al revés. Debido a que el padre retiene la custodia de los niños, un musulmán puede casarse con un cristiano. Por lo tanto, casarse con un primo es una opción más atractiva para una chica árabe porque se unirá a alguien que conoce.

Oliver Barker

Nació en Bristol y se crió en Southampton. Tiene una licenciatura en Contabilidad y Economía y una maestría en Finanzas y Economía de la Universidad de Southampton. Tiene 34 años y vive en Midanbury, Southampton.

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