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Josep Maria Fonalleras escribe sobre las ‘boutades’ de Albert Serra y sus inteligentes reflexiones.

Si digo que Albert Serra es un personaje único que inspira amor, odio o admiración extrema, miento. No existe tal cosa como una posición neutral. Tanto por las películas que hace como por los comentarios que hace, ambos despliegan un ego magnífico que siempre se concreta en comparación con el resto de la humanidad que no es Albert Serra. La relación del cineasta es situacional. Por ejemplo, me levanté de una obra que él dirigió porque me pareció una verdadera broma, carente de sustancia, forma y cualquier otra cosa. Más bien, las escenas de su película ‘El cant dels ocells’ se destacan como algunas de las imágenes más memorables que he visto en mi vida. Ahora equilibra el cine (o el arte) con una lección didáctica humanista y progresiva en un plato de la balanza. En otro, el rebelde, el pionero, el que busca plantear dudas y complejidades más que transmitir mensajes, hallazgos visuales que se explican por sí mismos, autónomos y libres de lastre de ideologías. ¿Es posible que el arte sea tanto político como transgresor? ¿No es el arte pura política? Es una excelente idea. Este es su campo de batalla actual: ética versus estética.

Oliver Barker

Nació en Bristol y se crió en Southampton. Tiene una licenciatura en Contabilidad y Economía y una maestría en Finanzas y Economía de la Universidad de Southampton. Tiene 34 años y vive en Midanbury, Southampton.

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