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Hay aspectos positivos y negativos en todo.

Por el lado de los ingresos, los datos de las finanzas públicas de abril nos confirman y sorprenden. Lo que sí se ha confirmado es el cese de la recaudación del impuesto especial (IEPS) a las gasolinas y diésel, que ya se esperaba a raíz de la decisión del Presidente de no subir el precio de las gasolinas al público en general a costa de dejar de cobrar. Este impuesto recaudó poco más de 25 mil millones de pesos en abril del año pasado; ahora le ha costado 500 millones de pesos. La pérdida de ingresos diarios es de 900 millones de pesos. De seguir así, esta línea perderá alrededor de 200 mil millones de pesos a fin de año.

Mayores ingresos petroleros, como resultado del aumento en los precios del crudo, pueden compensar esta pérdida. Aunque los datos de Hacienda no deben usarse para el cálculo porque incluyen transferencias que se registran como ingresos, lo cual es muy confuso. De mantener los precios actuales, que son la causa de la pérdida de recaudación del IEPS, el aporte neto de Pemex (ingresos por ventas, menos mercadería para reventa, menos gastos de operación y de capital) aumentaría de 560 a 780 mil millones de pesos.

Por supuesto, esto es una mala idea porque se desperdicia una oportunidad excepcional de ingresos para favorecer a los de mayor poder adquisitivo (no es “los pobres primero”), y además se fomenta el consumo de combustible. Pero, desde el punto de vista político, no subir el precio de la gasolina rinde lo suficiente, me imagino, para pagar 200 mil millones de pesos que ni siquiera son del interesado.

El aumento de la recaudación, particularmente del Impuesto Sobre la Renta (ISR), es una grata sorpresa. En términos nominales, el nivel actual de ISR ha subido un 50%, y en términos reales, un 30%. Es un logro notable, especialmente dado el estado actual de la economía. No estoy seguro si es debido a las mejores prácticas, cargos por pagos atrasados ​​o extorsión; He oído todo. El aumento es obvio y ha estado ocurriendo durante varios meses. El IVA, que tuvo un gran aumento hace un año, ahora está creciendo a un ritmo más lento, pero sigue aumentando, lo cual es bueno.

Como dijimos anteriormente, este aumento en los ingresos podría superar los 200 mil millones de pesos por año, lo cual no es poco, pero el aumento en los gastos es tan significativo que el gobierno parece estar preocupado. Es imposible comprender el anuncio del Secretario del Tesoro el lunes de que no se realizarán nuevas contrataciones para el resto del año de ninguna otra manera. El Tesoro informa que gastaron 1,68 billones de pesos en abril, un aumento de 80 mil millones de pesos desde 2021. El gasto total cae 2,6% en términos reales cuando se toma en cuenta la inflación. Sin embargo, tenemos aumentos significativos en Bienestar (50 mil millones de dólares más que en 2021) y Turismo (Tren de Mayo, 30 mil millones de dólares más). El IMSS también agrega 40 mil millones de pesos al presupuesto, lo que significa que hay que recortar todo lo demás.

En definitiva, lo que el alto precio de las ganancias del petróleo se pierde por la gasolina, y el aumento de la recaudación del ISR es insuficiente para cubrir las ocurrencias, lo que hace que la gestión pública se deteriore aún más. Mucha gente cree que esto no es un problema o, al menos, no es un problema a largo plazo. Todos los días tengo la impresión de estar en una olla a presión sobrecalentada con menos espacio para maniobrar. Veamos cómo resultan las cosas.

Oliver Barker

Nació en Bristol y se crió en Southampton. Tiene una licenciatura en Contabilidad y Economía y una maestría en Finanzas y Economía de la Universidad de Southampton. Tiene 34 años y vive en Midanbury, Southampton.

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