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El bajo nivel de inversión estatal en Cataluña se concentra en Adif, Renfe y Puertos.

Los motivos de la mala ejecución de las inversiones estatales en Cataluña se han convertido en los últimos años en una enfermedad endémica, y son difíciles de diagnosticar. Según un análisis de la Generalitat basado en datos de la Intervención General del Estado (IGAE), la ejecución de la inversión en Cataluña ha rondado el 60% en los últimos años, lo que se sitúa entre 10 y 15 puntos porcentuales por debajo de la media nacional. Sin embargo, en 2021, el porcentaje abrió nuevos caminos, alcanzando apenas el 35,7% de la cantidad presupuestada, rompiendo todos los mínimos anteriores, tanto históricos como en comparación con otras comunidades autónomas. La tasa de ejecución media por comunidades autónomas se situó en torno al 70%, con la tasa más alta del 183% en Madrid, donde el año pasado se rescataron las autopistas radiales de peaje. También tuvieron una tasa de ejecución inferior al 50% en País Vasco, Cantabria, Comunidad Valenciana, Andalucía y Asturias, además de Cataluña.

Algo más de 1.000 millones de euros corresponden a la empresa pública gestora de infraestructuras ferroviarias ADIF, de los 1.330 millones de euros que el Estado dejó de completar en Cataluña en 2021. El resto de inversión latente se concentró en Puertos del Estado, Renfe-Operador, navegación aérea pública las empresas Enaire, y la empresa nacional de residuos radiactivos Enres. Estos cinco centros de gestión son los principales responsables de que la inversión del Estado en Cataluña en 2021 se lleve a cabo de manera ineficaz. Mientras que la tasa de ejecución en Cataluña superó el 90% en ministerios y organismos autónomos, fue sólo del 27,3% en las empresas públicas (donde se concentran nueve de cada diez euros de inversión estatal).

Proyectos en carpeta

Solo se completó el 24% de la inversión presupuestada por ADIF en Cataluña, quedando cerca de 540 millones sin terminar. Además, sólo se ejecutaron 22 millones de los 492 millones presupuestados por ADIF-Alta Velocidad, lo que supone sólo el 4,6% del total. Según Alcia Cusart, directora de infraestructuras de la Cámara de Comercio de Barcelona, ​​una de las quejas de empresarios, entidades e instituciones es que los datos no están lo suficientemente desglosados ​​ni detallados, por lo que es imposible hacer un seguimiento de lo que se debería haber hecho pero no fue Esa es una crítica de la que se hace eco Joaquim Llansó, presidente de la Cámara Catalana de Empresarios de la Construcción: falta de desglose y, en consecuencia, transparencia en el proceso de seguimiento.

La documentación de la IGAE no especifica qué obras se terminaron y cuáles se abandonaron. Sin embargo, está claro que la propuesta de inversión de Cataluña en Alta Velocidad, estimada en 492 millones de dólares, se ha quedado en el tintero por el momento. 126 millones para líneas operativas; 182 millones para el Corredor Mediterráneo; 22 millones para la estación del AVE en el Aeropuerto de Girón; y 142 millones para el tramo ferroviario entre Vandellós y Valencia son solo algunos ejemplos.

El clamor de políticos y empresarios exigiendo un mejor desempeño del Estado en Cataluña se ha reavivado por tan bajo nivel de ejecución. Tras las críticas del ‘conseller’ de Economía del Gobierno, James Girothe, la portavoz del Gobierno, Patricia Plaja, afirmó este martes que los datos representan una clara muestra del «desprecio del Gobierno por los catalanes». Los catalanes “no se merecen un Estado que los abandone”, cree.

explicaciones

Sin embargo, hay expertos, altos cargos y ex altos cargos que, de un modo u otro, abandonan la noción de “mano negra” en el Estado contra Cataluña y presentan argumentos alternativos. “Es posible que la rigidez del Estatuto de Cataluña, que obliga a destinar un 18% de la inversión estatal en Cataluña año tras año, haga imposible absorber esa cantidad año tras año, y que, por tanto, los proyectos queden muchas veces sin terminar a lo largo de el año”, especula un alto funcionario de la Generalitat. “Cataluña debería plantearse tener algunos proyectos grandes pactados con el territorio o muchos pequeños para poder ejecutar toda la inversión”, según la misma fuente.

Desde su perspectiva, es comprensible que haya años de mala ejecución durante los cuales la administración se centre principalmente en la licitación de proyectos; sin embargo, debe haber años de sobreejecución después de estos años.

Según ADIF, esto es lo que podría haber ocurrido en el año 2021. El año pasado ocurrieron dos cosas: por un lado, el grupo ADIF apenas completó el 16% de sus planes de inversión en Cataluña; Por otro lado, 2021 fue un año récord para ADIF en cuanto a licitaciones catalanas, con 510 millones de euros en total. Estos son proyectos que se completarán dentro de los dos o tres años posteriores a la adjudicación del contrato. Como resultado, el Ministerio de Transporte espera un progreso más rápido en los proyectos este año. Los accesos al aeropuerto de Barcelona; duplicidad de vías entre Parets y La Garriga; actuaciones del entorno catalán; temporadas de Sagrera y Sant Andreu; la variante Tarragona-Vandello Soy el entierro de Sant Feliu y Montcada i Reixac son solo algunos de los proyectos en cartera.

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Entre los factores que contribuyen a la menor ejecución inversora de Cataluña, el Departamento de Raquel Sánchez cita las respuestas sociales y políticas, que se han traducido en la cancelación de proyectos como la ampliación del Aeropuerto de El Prat. “Tan pronto como se anuncia una inversión en una carretera, surgen una plataforma de proponentes y una plataforma de detractores. Esto no impide que el proyecto avance, pero sí lo frena”, explica gráficamente una fuente ministerial. El ministro Sánchez ha llamado en concreto a «reflexionar» sobre la necesidad de «consensos territoriales» a la hora de abordar determinados proyectos de infraestructuras.

Según fuentes conocedoras de los proyectos, la falta de detalle en los proyectos también impide ver que el ritmo de inversión en Rodalies, así como las obras de descongestión del transporte ferroviario de mercancías hacia el norte de Tarragona y las obras en la estación La Sagrera en Barcelona, ​​ha acelerado. La Cámara de Comercio también lo respalda.

Oliver Barker

Nació en Bristol y se crió en Southampton. Tiene una licenciatura en Contabilidad y Economía y una maestría en Finanzas y Economía de la Universidad de Southampton. Tiene 34 años y vive en Midanbury, Southampton.

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