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Critican a empresa que abre y vacía el casillero de un empleado.

¿Es posible que una empresa simplemente abra el casillero de uno de sus empleados? La respuesta tiene matices, pero es un no rotundo en general. Una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) condena a una empresa de transporte sanitario a indemnizar con 1.500 euros a una empleada por los daños causados ​​al acceder a su taquilla mientras estaba de baja, vaciarla y dársela a un recién contratado trabajador. El alto tribunal confirma la sentencia del Juzgado de lo Social número 1 de Vigo de primera instancia, que consideró que el procedimiento en cuestión había vulnerado el derecho fundamental a la intimidad de la demandante.

Entonces, ¿qué pasó exactamente? Cada empleado tiene su propio casillero en esta empresa. La demandante, que había estado discapacitada temporalmente durante casi dos años, fue llamada en marzo de 2021 para informarle que necesitaban ocupar su casa después de contratar a un trabajador interino y no tener ninguno disponible en ese momento. Después de llamarla “un par de veces” sin poder hablar con ella, el encargado de logística procedió “sin la presencia de ninguna otra persona” abrir y vaciar el casillero de dicho empleado, desinfectarlo, y dárselo al recién contratado” cerrando bajo llave las pertenencias del demandante en el casillero”, previa autorización del jefe de administración.

La empresa admitió los hechos en su defensa, alegando que necesitaba un casillero “inmediatamente” y que, a pesar de sus mejores esfuerzos, “no pudo localizar al trabajador” que pertenecía al casillero. Pese a esta “necesidad perentoria”, el juzgado de Vigo concluye que el procedimiento fue impropio, y el TSXG así lo confirma. El juez describió las acciones de la compañía como “torpeza y torpeza”.

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La sentencia explica por qué le es tan importante la vulneración del derecho a la intimidad. En primer lugar, la Ley del Estatuto de los Trabajadores, que establece en su artículo 18 que “sólo podrán hacerse registros en la persona del trabajador, en sus casilleros y efectos particulares, cuando sean necesarios para la protección del patrimonio de la empresa y del otros trabajadores de la empresa” […] y que en su ejecución “se respetará al máximo la dignidad e intimidad del trabajador”, por lo que “un representante legal de los trabajadores” debe ser pr Se revela entonces la jurisprudencia existente, que sostiene que la taquilla y los efectos personales del trabajador “forman parte de la esfera privada”, y que acceder a ellos o registrarlos es una “injerencia” eso solo se puede hacer en circunstancias «excepcionales». y cumplir con los requisitos “legales y de rdquor; requisitos

Estas especificaciones no se siguieron en este caso. El propósito de abrir la taquilla no era proteger los activos de la empresa y ningún miembro del comité de empresa estaba presente en el momento de la operación. En cualquier caso, el juez modera el laudo, reduciéndolo a 1.500 euros -la demandante había pedido 5.000 euros-, porque no veía “voluntad empresarial” de lesionar los derechos del trabajador”. Todo fue una “actuación torpe” de varios empleados que no tenían “beneficio propio” para ellos mismos o para la empresa, concluye.

Oliver Barker

Nació en Bristol y se crió en Southampton. Tiene una licenciatura en Contabilidad y Economía y una maestría en Finanzas y Economía de la Universidad de Southampton. Tiene 34 años y vive en Midanbury, Southampton.

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